sábado, 11 de junio de 2011

      Te vi un punto y, flotando ante mis ojos,
       La imagen de tus ojos se quedó
       Como la mancha oscura orlada en fuego
       Que flota y ciega si se mira al sol. 
          Y dondequiera que la vista clavo
           Torno a ver tus pupilas llamear,
           Y no te encuentro a ti, no es tu mirada,
           Unos ojos, los tuyos, nada más.
               De mi alcoba en el ángulo los miro 
              Desasidos fantásticos lucir,
               Cuando duermo los siento que se ciernen
               De par en par abiertos sobre mí.
                   Yo sé que hay fuegos fatuos que en la noche 
                  Llevan al caminante a perecer,
                   Yo me siento arrastrado por tus ojos,
                   Pero a dónde me arrastran no lo sé.
              Gustavo Adolfo  Bécquer